sábado, 16 de octubre de 2010

DEMOLIENDO LA TEORÍA DEL BIG BANG (Parte 2 de 5)

MÁS HISTORIA, PESANDO ÁTOMOS: FRANCIS ASTON

Francis Aston era un alumno aventajado de Rutherford muy entusiasta y aficionado en 1909 a los deportes de montaña, particularmente los de riesgo. La aventura, el esquí, el motociclismo y el surf en Hawai llenaban todas sus ansias de libertad y pensamiento, sin embargo, en cuanto conoció a su maestro en física, la llamada del laboratorio resulto mucho más fuerte que la de las olas y el humo de neumáticos quemados.

No se le escapó que el estudio de los núcleos atómicos, y en particular de la radiactividad, podía ser un deporte de riesgo y aventura mucho mayor que ningún otro, y pronto se enfrascó en los laboratorios de Cambridge hasta que inventó el primer espectrógrafo de masas atómicas, fue el primero en pesar los átomos individualmente. Este aparato aún se conserva en el laboratorio de Cavendish.

Se ponía una sustancia en un tubo de vidrio y sus átomos, salían disparados atravesando cargas eléctricas. Estos átomos eran cargados al atravesar un campo magnético y luego se desviaban de diferentes maneras en función de su masa, para estrellarse contra una lámina fotográfica donde se formaban unas líneas que determinaban diferentes pesos atómicos, es decir, cada tipo de átomo dejaba su huella identificativa en la fotografía. Cada línea suponía un peso atómico y Aston podía interpretar la composición de la sustancia con gran precisión. Esto ocurría después de la primera guerra mundial.

Sin embargo, el problema fundamental del modelo atómico de Rutherford seguía en pie y aún más desafiante debido a las masas atómicas. A excepción del hidrógeno todos los demás elementos pesaban ostensiblemente más que lo que se les suponía en función de la unidad estándar de masa atómica, que es la del hidrógeno. Pesaban justo el doble. Por ejemplo el helio, que debería pesar como dos hidrógenos, pesaba como cuatro. El litio, que debería pesar como tres hidrógenos pesaba seis. Y así todos los demás.

Debía haber algo más en los núcleos compuestos que explicara no sólo la diferencia entre los pesos teóricos y los experimentales, sino también la evidente no repulsión de las partículas de la misma carga.

Esta vez la respuesta no vino por vía iluminativa, sino más bien purgativa. Rutherford tardó doce años en encontrar la solución a este dilema. Como jefe del prestigioso Laboratorio de Física de Cavendish en Cambridge utilizó todos sus recursos, estrategias y presiones sobre sus alumnos y colaboradores para que exprimieran sus neuronas hasta dar con una explicación coherente y convincente.


DESCUBRIENDO EL NEUTRÓN: JAMES CHADWICK

Así, James Chadwick un muchacho del norte del UK de origen humilde revolucionó la física nuclear descubriendo el ingrediente que faltaba. Construyó en 1932 el primer acelerador de partículas, un aparato increíblemente sencillo y compacto, literalmente de bolsillo.

Colocó una fuente radiactiva en un extremo del tubo de plomo, en el medio colocó un material con la intención de que fuera golpeado por las partículas radiactivas, y en el otro extremo aparecían los núcleos de esa sustancia hechos añicos, es decir, otra sustancia diferente, y entre los restos, aquellas partículas que andaban buscando.

Estas partículas tenían un peso idéntico a los protones pero no se habían podido detectar porque eran insensibles a los campos magnéticos, es decir, no tenían carga, eran técnicamente neutros, por lo que les denominaron “neutrones”.

El problema de los pesos atómicos quedó resuelto de inmediato. El helio, con sus dos protones, pesaba como cuatro hidrógenos debido a los dos neutrones que, completaban su núcleo. Además, los neutrones serían responsables de la estabilidad de todos los núcleos atómicos ya que actuaban, por así decirlo, como una capa de velcro envolviendo a dos imanes, los cuales aunque se los aproximara por los polos, del mismo signo, en cuanto entraran en contacto, vencerían la repulsión magnética y permanecerían unidos siendo mayor la fuerza de atracción, llamada "nuclear fuerte", que la fuerza de repulsión electromagnética.

De esa manera los ocho protones del oxígeno permanecían estables debido a las uniones que les procuraban sus respectivos ocho neutrones, resultando un peso total de 16 hidrógenos, tal y como se observaba experimentalmente. La humanidad quedaba alegremente atónita y los cuervos tocaban la pandereta ideando la forma de encajar el descubrimiento en su cosmogonía judeo-cristiana.

Los científicos anunciaban en 1932 la composición de cualquier átomo del universo como un juego de tres tipos de partículas elementales: el electrón, el protón y el neutrón. Algunos mecenas de la física ya acariciaban la idea de un arma disuasoria mediante la técnica de la destrucción masiva.

¿Recuerdan la canción del mundial de fútbol de Alemania en el que aparecía la selección española con el entrenador "malas pulgas" cantando aquello de “a por ellos oeee...”? Pues en la navidad de 1932 los físicos del Instituto Niels Bohr en Copenhague hicieron un musical igual de patético, para celebrar el descubrimiento de la “santísima trinidad nuclear”. De veras, no es vacile.

Los inmovilistas arrimados a la ciencia, llevaban 20 años atormentando a Rutherford con que bajo sus reglas de la física los núcleos atómicos debían auto-destruirse al instante, sin embargo ahora comenzaban a callarse al tiempo que saboreaban un poco más las posibles y tenebrosas aplicaciones del nuevo modelo propuesto. Se abría un campo nuevo de investigación: la física nuclear ¿es una fuente inagotable de energía o el principio del fin?


NUEVA MANIFESTACIÓN DIVINA: LA FUERZA NUCLEAR FUERTE

Hasta el momento se conocían en la naturaleza dos únicas fuerzas universales: la gravedad y el electromagnetismo. Pero ahora había aparecido una tercera fuerza, totalmente nueva, la cual mantiene fuertemente unidos los núcleos atómicos, el velcro de la naturaleza íntima de las cosas, la fuerza nuclear fuerte.

Se cree que es la fuerza más poderosa del universo, más de un billón de billones de billones de veces más fuerte que la gravedad.

Aquellos que habían contado los átomos que hay en el universo afirman que "si un hombre fuera atraído por la fuerza nuclear fuerte en vez de por la gravedad pesaría más que toda la galaxia".

Una galaxia pesa un uno con muchos ceros según éstos, cualquiera les lleva la contraria... tendríamos que demostrarlo. Y nos terminan diciendo que estamos a salvo porque esta fuerza sólo actúa a una distancia de una milbillonésima parte de un milímetro. Que se lo digan a los hiroshimenses.

Nota: obsérvese que actualmente el único fundamente razonable que se esgrime para afirmar tanto la existencia de dios como la teoría del big bang es "demuestren lo contrario", no obstante hemos avanzado algo, hace bien poco se razonaba por la hoguera.

Dejando a un lado a los que tienen respuestas para todo, lo que nos interesa es que la humanidad, o una pequeña parte de ella, advirtió en los años 30 que la estabilidad nuclear se debe al equilibrio entre la fuerza nuclear fuerte que mantiene juntos a los protones y neutrones, y la carga eléctrica de los protones que tiende a separarlos.


¿PORQUÉ BRILLA EL SOL?

Esta pregunta es interesante. Fíjense si lo es, que ya se la hacían los primeros primates, y también las amebas, con decir que todas las religiones del mundo tuvieron un fundamento solar...

La luz solar es la fuente de todas las formas de vida de la Tierra, pero ¿cómo se genera?

Casi toda esta estrella es hidrógeno. Bueno, hidrógeno, helio y algo intermedio entre ambos elementos. Ese algo está liberando energía en forma de luz y calor en su transmutación o fusión nuclear.

Los libros de texto nos cuentan a muy tierna edad que dos átomos de hidrógeno se fusionan en el corazón de las estrellas como el sol, para formar un átomo de helio, y que en el proceso se liberan ingentes cantidades de energía, la luz y el calor que llegan hasta nosotros. Pero, y supongo que será una pregunta de primero ¿de dónde salen los protones que faltan en esta sublime ecuación?

Mi propuesta de respuesta a esta pregunta es, que la ecuación es 4H = 1He + E (cuatro hidrógenos igual a un helio más energía). Al fusionarse los cuatro hidrógenos debido a las altísimos condiciones de presión y temperatura que se dan en las estrellas, dos de los protones (sólo es mi opinión) adquieren la naturaleza de neutrones para poder estabilizar el nuevo núcleo más pesado. De lo contrario, tendrían que darse simultáneamente dos reacciones, una de fisión de otros núcleos que originara el aporte de neutrones a la reacción de fusión propiamente dicha, que también considero muy posible. Tal vez la fisión de grandes núcleos actúe como catalizador de fusiones de los núcleos más pequeños, me parece perfectamente factible.

Pero tengo más objeciones.

Se sugiere que una estrella como el sol es prácticamente hidrógeno y helio, pero yo creo que eso no sea así. Creo que eso sólo es lo que vemos, la superficie.

La estrella ha de tener más o menos la misma composición que la composición media de los planetas que orbitan en torno suyo, sólo que en mucha mayor cantidad y por tanto mucho más comprimida, resultando en total un conjunto en completa ebullición donde en la superficie se fusionan los elementos más ligeros y en el interior los más pesados.

De esta manera, en el interior del sol se golpean frenéticamente los núcleos más pesados en un juego simultáneo de fisión y fusión que busca la estabilidad mediante el aligeramiento de su masa total por medio de la emisión de energía, la famosa fórmula de Einstein E = mCC.

Sería interesante comprobar cómo un protón de hidrógeno se convierte en un neutrón de helio, pues sería un primer paso para la obtención de antimateria, y una vez obtenida la antimateria de forma estable, tendríamos como consecuencia la tan ansiada antigravedad, cuyas aplicaciones serían inmensas.

Piensen que un avión cuya carcasa fuera de antimateria, habría que cargarlo bien para que no fuera repelido por la tierra, y para alcanzar velocidades próximas a la luz tan sólo tendría que aproximarse a una estrella y sería repelida hacia el espacio por la mayor de las rampas imaginables.

Las aceleraciones que se podrían soportar sin estar afectado por el campo gravitatorio serían imposibles de describir, por ejemplo, de 0 a 10.000 km/h en un segundo...

No está mal, aunque ya sé, se dice que la antimateria se auto-destruiría al instante al entrar en contacto con materia ¿de qué me suena eso? Ah, sí... también decían eso del primer modelo de Rutherford, ha de ser indicio de verosimilitud, además ¿desde cuándo nos importa el qué dirán?

Lo que sí que ha de ser formidable, por desgracia, es una explosión de antimateria.


MÁS HISTORIA: Y EN VEZ DE FUSIÓN FRÍA... GUERRA FRÍA.

Pero a finales de los años treinta, la física nuclear llevó a una carrera frenética por arrojar el primero a algún enemigo un artefacto que desencadenara una fisión nuclear acelerada, el uranio no era problema, siendo muy escaso hay para volar el planeta muchas veces, el problema era el detonador.

La humanidad, que podría haber conocido el sueño de Nikola Tesla de conseguir energía gratis para cubrir todas las necesidades del planeta, y además inalámbrica, y que ninguno de nosotros hubiera visto nunca una factura de electricidad, lo que vio fue un experimento que hace sudar terror, y en vez de una fusión con fines humanitarios y ecológicos, y luego con un poco más de esfuerzo en investigación, la fusión fría, en vez de eso tenemos tecnología para provocar una pequeña erupción solar aquí en la Tierra.

Y todo empezó con el estudio de los humildes neutrones. El neutrón es un sigiloso bombardero de átomos que los atraviesa sin ser detectado debido a que no poseen carga, sin embargo son tan sólidos y pesados que cuando chocan fortuitamente con un núcleo lo rompen en pedazos como cuando se empieza una partida de billar, donde la bola blanca sería el neutrón que impacta sobre las restantes quince bolas, unidas y apretadas formando un núcleo, por ejemplo, de oxígeno.

En la mayoría de elementos de la tabla periódica, los más abundantes en la naturaleza, que son precisamente los más ligeros, al ser pequeños sus núcleos es difícil impactarlos, y cuando se logra el impacto apenas tiene consecuencias energéticas pues el neutrón, bien sale rebotado, o bien queda atrapado en el núcleo y otro protón es desplazado sin colisionar con mayores consecuencias que las típicas lesiones en la piel, órganos internos, ceguera y muerte, pero ese es el menor de los males que puede causar (estoy siendo irónico), de hecho es lo que se busca.

Cuando se bombardean con neutrones núcleos de elementos muy pesados, afortunadamente los más escasos en la naturaleza, la probabilidad de impacto es mucho mayor, y cuando éste se produce los núcleos se parten por su parte más débil, pues cada núcleo tiene, por así decirlo una brecha de fractura, dando lugar a dos núcleos del mismo elemento si la brecha es simétrica, o a dos elementos distintos si la fractura deja a un lado más protones que en otro lado.

Lo que más sucede es que las fracturas se producen por los laterales del núcleo rompiendo los enlaces más débiles que son los más exteriores, dejando partículas de hidrógeno separadas del nuevo elemento, lo que precisamente observaba Rutherford en su laboratorio.

El hidrógeno queda libre, pero ¿qué pasa con el neutrón que le sostenía al gran núcleo? Que queda suelto a gran velocidad para chocar contra otro núcleo grande, es decir, se produce la reacción en cadena, y la energía que se libera es tan inmensa que, si se desencadena en un objeto grande, hecho de algún elemento pesado como el francio(87), el radio(88), el actinio(89), el torio(90), el protactinio(91) o el uranio(92), podría hacer saltar por los aires a una gran ciudad entera, y los neutrones seguir rebotando durante muchas décadas matando silenciosa e indiscriminadamente a todo ser vivo.

Del entusiasmo se pasó a las apuestas y pronto los países más capitalistas se lanzaron a la carrera de a ver quien construía antes el aparato que acojonara a toda la humanidad, como en esas pelis donde el malo sueña con dominar el mundo, sólo que al malo en este caso lo votaban millones de ciudadanos. Y había muchos malos, casi uno por cada país desarrollado. Salvo en España, pues en aquel tiempo aparte del subdesarrollo implantado a golpe de fusil, teníamos un malo que no necesitaba de ciencia ninguna para practicar el genocidio.

Pero en el resto de Europa los laboratorios fueron invadidos por el entusiasmo hacia la física nuclear, se sospechaba que esta colisión de neutrones contra los núcleos de la tabla periódica más pesados sería espectacular. El santo grial de la física moderna resultaría mucho más peligroso de lo esperado.

En un laboratorio del Instituto Kaiser Wilhelm de Berlín, un químico llamado Otto Hahn disparó por primera vez neutrones contra el elemento más pesado de la tabla periódica, el uranio.

Otto hahn pretendía analizar químicamente los elementos generados por las colisiones de neutrones.

Esperaba encontrar algo pesado y parecido al uranio que estaba bombardeando, algo como el radio(88), sin embargo encontraba bario (56), y no lograba encontrar una explicación.

Era de los que cuando no hay respuesta, pues no hay respuesta, y al que no le guste que se dedique a sus asuntos.

Hahn recurrió a una antigua asistente que tuvo, la física Lise Meitner. Pero ella no se encontraba ya en Alemania pues era judía y el partido nazi había sido el más votado.(caray con la democracia).

Así que Hahn le envió sus experimentos a Suecia, donde se encontraba con otro físico nuclear que era además su sobrino y también judío, Otto Robert Frisch, el científico que desarrolló el primer mecanismo de detonación de una bomba atómica, en 1940.

En cuanto recibieron la carta de Hahn en 1938 se dieron cuenta de que el núcleo de uranio se partía en mitades iguales y que la reacción consiguiente era extremadamente potente, la que mayor fuerza nuclear fuerte se podía liberar.

Volviendo a las felices comparaciones de algunos físicos que tanto gustan en las revistas científicas, la energía que libera un sólo núcleo de uranio al desintegrarse en dos, sería suficiente para mover un grano de arena.

Antes de echarnos a reír haremos el siguiente cálculo: si un grano de arena contiene billones de billones de átomos, sería como si lanzásemos un balón de fútbol a la luna y éste la sacara de su órbita.

Inmediatamente de conocerse su descubrimiento estalla la segunda guerra mundial (qué casualidad).

Los científicos aliados se pusieron a investigar la manera de implementar la bomba atómica.

El estadounidense Robert Oppenheimer sería el director del macabro proyecto Manhattan en el Laboratorio Nacional de Los Álamos, en Nuevo México USA.

Hiroshima y Nagasaki serían en 1945 sus campos de pruebas.


jueves, 14 de octubre de 2010

DEMOLIENDO LA TEORÍA DEL BIG BANG (Parte 1 de 5)

LA HUMANIDAD Y SU ENTORNO: EL UNIVERSO

Desde los tiempos más remotos el ser humano se ha planteado cuestiones existenciales al contemplar el universo en la profunda esfericidad de una noche de verano.¿Quienes somos? ¿De dónde venimos? ¿A dónde vamos? Son las típicas preguntas que la humanidad siempre se ha formulado a cerca de sí misma y el individuo.

¿Cómo se formaron las estrellas? ¿Cómo se formó el mundo? ¿De qué está hecha la materia? Son las otras típicas correspondientes a cerca del entorno, aunque antiguamente eran formuladas en términos de creación, como por ejemplo ¿Cómo fueron creadas las estrellas? ¿Cómo se creó el mundo? Y casi de manera espontánea surgía el problema del demiurgo ¿Quién creo el universo?

Las religiones hablan de creación y la ciencia de formación, pero desde los cataclismos de Hiroshima y Nagasaki en 1945 hay un grupo grande de científicos que no toleran la menor crítica acerca de una supuesta creación del universo que consideran un hecho sobradamente probado, un dogma de fe al que llaman Teoría del Big Bang.

Lo que es realmente extraordinario es que siempre y en todo momento hemos tenido una respuesta para todas ellas, pues el ser humano no tolera bien, por naturaleza, su propia ignorancia. Antes de reconocer sus propios límites intelectuales y cognoscitivos, y reconocer humilde y llanamente que no tiene una respuesta para tal o cual cuestión, se inventará lo que haga falta, por aberrante que parezca a un sentido común medianmente claro, antes que resistir la tentación de emitir sentencias firmes sobre lo que no tiene ni remota idea.

Es más, parece que siempre se ha cumplido un máxima sapiencial que reza: "a mayor tamaño del misterio o de la laguna en un saber humano que se trate en un momento dado, más categóricamente se defenderán las hipótesis que pretendan abordarlo, como si fueran verdades absolutas e incontestables, hasta el extremo de consolidarse en un fenómeno disuasorio y amenazante de inquietudes y responsabilidades que se conoce como la fe".

El ser humano, por naturaleza, odia a dios, aunque cree que lo ama. Teme al conocimiento aunque cree que lo ansía y lo persigue. Necesita un creador. Y necesita sentirse parte de la creación porque, como mortal y ser profundamente efímero, siente una terrible aprensión, por no decir aversión, hacia lo infinito y lo eterno, cual siente que es la naturaleza del universo. Necesita imperiosamente un creador, aunque sea invisible, ciego, sordo y mudo. Necesita un Big Bang para enmascarar sus propias carencias de respuestas. Necesita sin pretenderlo ni siquiera saberlo, una creación mutable y temporal, qué indeterminación, qué herejía.


EL ÁTOMO

Desde Demócrito al menos (siglo V ac), sabemos que todo en el universo está compuesto de diminutas esferas llamadas átomos, que significan en griego “indivisibles”. Sin embargo, sólo se ha podido demostrar su existencia a principios del siglo XX, su existencia y una aproximación sobre su tamaño: "si los pusiéramos en fila cabrían en un milímetro más de un millón de átomos". Ciertamente en un grano de arena hay miles de millones de átomos de silicio.

Desgraciadamente, en cuanto se logró tan brillante aproximación, muchos teólogos se pusieron una bata blanca y corrieron a buscar una noticia equivalente sin temor a dar la nota. Si los verdaderos científicos ponían medida a lo más pequeño, ellos tenían que medir lo más grande.

Y nos regalaron la arrogancia de medir el universo ya no en parsecs, en años luz o en vulgares kilómetros, sino en átomos. No hay que olvidar que para estos gansos homologados y becados, el universo observable es todo el universo, y por tanto, cuantificable. Para los creacionistas de la astronomía existen 10 elevado a la 70 potencia átomos en todo el universo, es decir, diez billones de billones, de billones, de billones, de billones, de billones, de billones, de billones, de billones, de billones, de billones, de átomos, alguno más o menos.

Todos se conforman, aplauden esta estimación feliz y se reparten subvenciones para todos. Cómo hemos progresado en este siglo de locura tecnológica, eso sí es filosofar a martillazos, amigo Nietzsche.

También se sabe ya que existen 92 tipos de átomos, ordenados de manera más o menos coherente en lo que se conoce como la tabla periódica. Los átomos, como unidades elementales de la materia se les denomina en esta tabla "elementos" para diferenciarse del genio de Demócrito, que diferenciaba tan sólo cuatro tipos de elementos: agua, tierra, aire y fuego, más quizás un quinto elemento que no se sabe con certeza si era conocido por este padre de la ciencia o no: el éter, o dimensión inmaterial y atemporal que interpenetra la nuestra.

Hoy los físicos teóricos contemplan muchas más dimensiones entre montañas de incomprensibles ecuaciones, y los empíricos muchos más elementos que en la Grecia presocrática, pero el problema fundamental sigue aún sobre la mesa ¿el universo es eterno, o tuvo un origen y tendrá por tanto un final?

Para muchas mentes privilegiadas la creación del universo es , como dije antes, indiscutible, lo consideran hace siglos un hecho probado mediante un simple razonamiento: si algo existe habrá sido creado.

Ahora la conclusión es la misma, y aunque el razonamiento es también bastante simple, viene acompañado de colosales ecuaciones que pretenden ratificarlo. Este rompecabezas teológico tiene nombre de epopeya hollywoodiense, como ya sabrán, se llama Big Bang.

Y se quedan tan campantes. Según la física académica, es decir, para los licenciados en físicas, el vacío, el tiempo, la gravedad, el magnetismo, la luz, la radio, la entropía, etc. son fenómenos muy interesantes que sencillamente no existen.

Aceleradores de partículas como el BNL de Nueva York, el Fermilab de Chicago o el CERN de Suiza, con miles de millones de dólares y euros de presupuesto de los contribuyentes cada año, se han construido para estudiar fenómenos que no existen.

Oficialmente, están tratando de recrear en laboratorio el primer instante del universo. Si esa idea les hace ricos y felices, suerte que tienen, pero por lo pronto, que vayan actualizando sus dogmas: "lo de menos en el universo son los átomos".

Tú y yo somos átomos, lo sabemos muy bien. Somos combinaciones de oligoelementos en base de carbono, pero ¿de qué están hechos los pensamientos? ¿los sentimientos? ¿los recuerdos? ¿de qué está hecha la felicidad? ¿de qué esta hecho el futuro?

Mientras nos distraen con el Big Bang y se pulen nuestros impuestos, cuando descubran la antigravedad, la potencia del vacío, la fusión fría, o la fisión controlada, entonces, como siempre, se forrará alguna compañía privada y se formará a su alrededor una bonita tecnocracia, para decirnos cómo es el universo y su nueva edad estimada.

Se jactan de conocer el número de átomos que hay en el universo, cuántos tipos de átomos existen y de qué manera se han creado cada uno de ellos, y como colofón, afirman que la respuesta al misterio de la "creación" está en el corazón de cada átomo del universo (creo que si se les pone un par de copas más nos, explican el misterio de la transustanciación y el de la santísima trinidad por el mismo precio).

Es formidable que se cumpla la profecía new age en su sección de convergencia entre la religión y la ciencia, pero me horroriza comprobar que la facultad de física se haya doblegado tan impunemente y convertido en una facultad de teología refinada para gente selecta.


UN POCO DE HISTORIA SOBRE LA "CREACIÓN": MARIE CURIE

La historia del "génesis según la física" comenzó a forjarse hace poco más de cien años en un pequeño laboratorio de París, donde una doctora en química experimentaba las cualidades de un metal radioactivo natural, el radio.

Esto no quiere decir que Marie Curie fuera creacionista, eso no lo sabemos ni lo creo, tan sólo que el pensamiento científico, y en especial el de la física, experimentó un salto espectacular a partir de las observaciones que esta doctora realizó decididamente, sobre un metal cuya energía parecía inagotable, una energía que la comunidad científica denominó (y algunos bautizaron) radioactividad.

No hace falta describiros cómo terminó la gran señora. Sus blocks de notas, cien años después, siguen generando enormes cantidades de partículas radioactivas.

Marie Curie descubre en 1898 un metal gris que desprende una energía que penetra en todo, como las ondas de radio, motivo por el cual lo llamó radio. Sin embargo esas ondas no eran inofensivas como las que portaban noticias y melodías musicales por el aire desde una central emisora hasta unos receptores fabricados a base de transistores.

Las ondas que estudiaba Madam Curie velaban placas fotográficas antes de extraerlas del precinto, y lo que es peor, también quemaban la carne humana. La quemaban misteriosamente desde dentro, y también de manera funesta, pues cuando aparecían erupciones en la piel los órganos internos ya se habían dañado irreparablemente y sólo cabía esperar la muerte. Pero esta cualidad aún era desconocida mientras Curie laboraba.

Curie tardó décadas en percatarse de la nocividad del radio. A ella le interesaba su potencial energético como la perfecta candidata a ser una pila inagotable. Calculó que un gramo de radio podría contener un potencial equivalente a cien toneladas de carbón. Era lo más ecologista que se había escuchado hasta entonces.

El descubrimiento fue un hito para la humanidad. Los ciudadanos franceses y la prensa rosa se fascinaron con el radio aunque nadie sabía lo que era la radioactividad, ni mucho menos las consecuencias de una exposición prolongada a una fuente radioactiva.

Todo el mundo supuso que esa energía debía ser saludable, y los laboratorios cosméticos se lanzaron a una frenética y descabellada campaña de marketing de productos radioactivos para el baño: colonias, perfumes, jabones, geles y cremas atómicas, agua radioactiva capaz de curar ell cáncer, potenciadores sexuales que se colocaban en el escroto, supositorios y demás ungüentos se anunciaban sin el menor reparo, y el precio del radio se puso por las nubes, se fabricaron incluso cuchillas de afeitar hechas de radio (no cabe duda que como exfoliante no tendría parangón).

Para los científicos la radioactividad era la revolución de las leyes de la física, y se lanzaron a su estudio toda una generación de eruditos intelectuales, igual que ahora se mantienen ocupados en la búsqueda del gravitrón, pues si los extraterrestres lo tienen ¿porqué nosotros, que somos los buenos de la película, aún no?

Veinte años más tarde se comprendió la naturaleza del átomo, y por ende la del universo, material, y por seguir empleando el vocabulario cosmogónico-teológico de los “creyentes” de la teoría del Big Bang, lo llamaremos "revelación". La naturaleza del átomo fue una "revelación de los años veinte.

La revelación o iluminación divina de 1919 permitió extraer la conclusión más sorprendente de todas. De repente, y sin haber nacido aún a Harry Poter, se había descubierto la piedra filosofal, si Paracelso levantara la cabeza... Y esa piedra filosofal que levantaba ampollas de toda índole, se llamaba radio.

La humanidad había cumplido el viejo sueño filosófico de convertirse en alquimista, aunque más que soñar con el oro filosofal se comenzó a especular con la cantidad de radio que sería necesaria para volatilizar una ciudad, pues no hay que olvidar que de entre los mecenas de la ciencia siempre se ha destacado el ejército, agazapado, discreto y maquiavélico, el cual siempre ha exigido, como cabría esperas, digamos, aplicaciones de urgencia proporcional a su capacidad destructiva, de momento sólo teórica.


EL PRIMER ALQUIMISTA CONOCIDO: ERNEST RUTHERFORD

Grandes científicos de las épocas más remotas y desconocidas, hasta otros más recientes como Isaac Newton, Robert Boyle y John Locke fueron seducidos por la posibilidad de transmutar ciertos metales vulgares en otros más escasos y valiosos por medio de la alquimia. Y por fin, en 1919, en el departamento de física de la Universidad de Manchester, la humanidad comenzaría, gracias a Ernest Rutherford, a comprender los mecanismos para dominar este arte, de alguna manera (a ser atropellado por un rinoceronte se le debe llamar dominio del toreo).

Por supuesto, semejante gloria y riqueza no podía caer en manos laicas. Este conocimiento, que podía hacer tambalear a la religión, como cualquier avance científico con repercusiones filosóficas, debía ser “convertido” en un instrumento que demostrase nada más y nada menos que la existencia de un "Creador" con mayúsculas, es decir, que explicase la existencia del cosmos, la existencia de todo, en un paquete mental compatible con la versión humana actual...

Así, en los años treinta se publicó por primera vez un bosquejo de la omnipresente teoría del Big Bang que, como verán, de moderno esta idea tiene poco, y de original tampoco, pues es una versión refinada del génesis bíblico.

Todos los alquimistas físicos habían fracasado, no así los alquimistas filosóficos, por supuesto.

El primer alquimista que tuvo éxito realmente en el campo de la física fue, pues, Ernest Rutherford, un neozelandés intuitivo y paciente que puso patas arriba las leyes convencionales de la física.

Su descubrimiento fue casi accidental. Uno de sus alumnos observó que cuando un material radiactivo como el radio era sellado en un recipiente con aire, aparecían cantidades anormales de hidrógeno, se generaba hidrógeno ¡como de la nada!, aquello era un reto sublime para un físico experimental como Rutherford.

Empezó aislando los gases que contiene el aire natural: nitrógeno en su mayoría (78%), oxígeno (21%), dióxido de carbono (menos del 1%), agua y otros gases, y observó el comportamiento de cada uno de ellos por separado, en presencia de radioactividad.

Le llamó poderosamente el primero y más abundante de todos ellos, el nitrógeno. En presencia de radioactividad el nitrógeno desaparecía y aparecían dos gases diferentes que antes no estaban: el oxígeno y el hidrógeno.

El primer alquimista físico conocido había transmutado un elemento en otros dos elementos diferentes, y el radio había sido su piedra filofísica, ya que la filosofal pertenece a otro ámbito del conocimiento.

Lo que no sabían todavía era que los núcleos del nitrógeno se habían dividido, se habían partido literalmente.

No conocían aún la constitución de los átomos, apenas conocían su tamaño. Sabían que hay más átomos en un sólo vaso de agua que vasos de agua en todos los océanos del mundo, que ya era mucho saber.

Rutherford enseguida comenzó a intuir la estructura interna de un átomo, que describió exactamente como un sistema solar, la imagen que aún se conserva por la comunidad científica. con muy pocas variaciones.

Se trata del modelo atómico de Rutherford: en la posición que ocupa la estrella, el sol, se encuentra el núcleo del átomo, y alrededor, como si de planetas se tratase, se encuentran orbitando los electrones. Se decía que la magia de la vieja alquimia le había "revelado" tal imagen del átomo (era demasiado querido como decir que el diablo se lo había susurrado).

Ernest no era muy amigo de las complicadas ecuaciones con que se justifican algunos físicos teóricos, tediosas y farragosas, que se equivocan en un signo y les salen unas cuantas dimensiones de más.

El era eminentemente práctico, un inspirado. Le basto un momentáneo resplandor para poner a toda la física patas arriba y ofrecer la explicación que aún persiste acerca de la radiactividad. Dejó las demostraciones para los matemáticos y demagogos que viven de y para la ciencia, y también de refutar hipótesis, labor encomiable donde las haya :-)

Nota: conste que yo no estoy refutando una hipótesis, yo, a lo largo de este artículo, refutaré un hecho sobradamente probado, como los clavos de cristo, que lo siguen llamando “teoría” porque la biblia prescribe humildad.


EL MODELO ATÓMICO DE RUTHERFORD

La idea simple que buscaba Rutherford, y que aún funciona, fue imaginarse al núcleo atómico como un bloque de pequeñas esferas rígidas unidas muy, muy fuertemente. De esa manera se podía construir imaginariamente, a partir de un pequeño grupo de elementos simples, una gran variedad de elementos más y más complejos, hasta la totalidad de todos ellos.

El hidrógeno, que es el elemento más sencillo y abundante en el universo, consta de una única esfera nuclear a la que denominó “protón”, derivado del griego que significa “primordial”. Y todos los demás elementos se construirían añadiendo otros protones a ese núcleo de hidrógeno. Es todo.

El helio, que es el segundo elemento más ligero y más abundante en el universo, tiene dos protones. El litio tiene tres, el berilio cuatro, el boro cinco, el carbono, nuestro principal constituyente, el ladrillo de los oligoelementos, tiene seis, y así sucesivamente hasta completar los 92 tipos de elementos, o átomos distintos, que existen en la naturaleza.

Esta idea, que como ya digo aún perdura, de definir cada elemento por el número de protones que contiene su núcleo, fue toda la inspiración de Rutherford, una idea “divina”.

Después, llegarían los carroñeros para explicarnos, a partir de esta idea simple y genial, la creación de todo el universo, hasta de lo que no son átomos ¡ffffff!.

Y mientras unos escudriñaban la palabra de dios entre las estrellas, otros seguían exprimiéndose la sesera para resolver las nuevas incógnitas que acompañaban a las ideas surgidas en cascada desde los núcleos de Rutherford.

De inmediato se supo que los protones eran los responsables de casi toda la masa de los núcleos pequeños, y que eran además sensibles a los campos electromagnéticos, en concreto se comportaban como cargas positivas. Pero ¿Cómo podían mantenerse tan fuertemente unidos los protones en los núcleos de los átomos, si es sabido que las fuerzas del mismo signo se repelen?

miércoles, 1 de septiembre de 2010

Peligrosas bacterias viven en tu móvil

Según recientes investigaciones, por norma general, los teléfonos móviles albergan dieciocho veces más bacterias que un WC… ¿alguna vez has limpiado a conciencia tu móvil?... Por cierto, no olvides que lo mismo es aplicable al teclado del ordenador, al mando del televisor, a los instrumentos musicales, etc.

Un dato curioso del estudio revela que de trescientos mil móviles analizados, el ochenta y cinco por ciento de ellos contenía staphylococcus aureus. Otra de las bacterias encontradas en mayor medida es la archiconocida E coli.


A continuación les ofreceré unas breves reseñas de dichas bacterias:



Staphylococcus aureus:

Microorganismo patógeno presente en piel, garganta y fosas nasales de animales y personas. Es resistente a condiciones ambientales extremas y muy difícil de erradicar. Sin embargo, se inactiva a temperatura de congelación y puede eliminarse con una cocción correcta.

Se puede localizar en cualquier alimento y produce una intoxicación muy aguda. Ésta aparece entre las dos y doce horas después de la ingestión de la toxina que genera el patógeno y provoca vómitos intensos e incontrolados sin fiebre.

Según la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica, el género Staphylococcus se clasifica, junto con los géneros Micrococcus, Stomatococcus y Planococcus, dentro de la familia Micrococcaceae (imagen izquierda), que incluye a los cocos Gram-positivos catalasa-positivos.

Incluye actualmente treinta y dos especies aerobias y ocho subespecies y anaerobias facultativas, con la excepción de la S. saccharolyticus y la S. aureus, subespecies que son anaerobias estrictas. De éstas, sólo doce se encuentran normalmente colonizando al huésped humano, siendo S. aureus la principal dentro del mencionado género.


E coli:

Una de las bacterias más abundantes en el tubo digestivo de los mamíferos. En condiciones normales, constituye una parte esencial de la flora bacteriana humana, a la que se atribuyen efectos beneficiosos para la salud. Existen, sin embargo, cepas capaces de provocar alteraciones graves en forma de enteritis.

La infección por E. coli verotoxigénica parece ser de distribución universal, aunque irregular, pero su prevalencia solamente se conoce con cierto detalle en los Estados Unidos, Canadá, Argentina y Europa Occidental, ya que en el resto de países no ha sido estudiada sistemáticamente.

La enfermedad se transmite por vía feco-oral y el vehículo más frecuente de infección humana es la carne de bovino, fundamentalmente las hamburguesas poco hechas. También se ha documentado la infección vehiculada por otros alimentos como carne de pavo, salami, leche, yogur, mahonesa, ensaladas, vegetales crudos y agua. La transmisión de persona a persona también ha sido demostrada y la dosis infectante mínima se estima alrededor de las cien bacterias. Las distintas formas de Escherichia coli suelen ser resistentes a las temperaturas extremas y a los ácidos débiles.



C O N S E J O S

Para acabar, ahí van algunos consejos para mantener el móvil lo más limpio posible:

  • Limpia a diario el móvil con un pañuelo de tela o papel y después de cada uso, evitando cogerlo con las manos sucias.

  • No dejes el teléfono en sitios poco limpios y evita tocarlo cuando estás comiendo así como que entre en contacto con migas u otros restos de comida.

  • Una vez al mes desmonta el teléfono y limpia cada pieza.

  • Cada cierto tiempo puedes usar toallitas desinfectantes específicas para teléfonos móviles. Se llaman Phone Clene y cada envase contiene 100 toallitas antibacterianas para teléfonos y auriculares.

  • También hay disponible en el mercado un spray anti polvo ecológico de 200 ml para la limpieza de todo tipo de materiales de oficina que no contiene CFCs ni HCFC.


Azulina


martes, 17 de agosto de 2010

Gen NDM-1: el gen viajero, ¿nueva pandemia?

Esto de las pandemias empieza a oler a cuerno quemado. Primero fue la misteriosa gripe porcina, luego la temida gripe A; milagrosa por otro lado para quienes colocaron de esa forma el excedente de vacunas de la pandemia precedente. “Inexplicablemente”, el fin de la segunda vino dada con la colocación del susodicho excedente y con la adquisición por parte de la mayoría de países desarrollados de ingentes cantidades de la nueva vacuna milagro que parecía la panacea (nótese el sarcasmo).

Curiosamente, tras el comunicado de la O.M.S. que anunciaba el final de la pandemia, la histeria colectiva desapareció de la noche a la mañana y la mayoría de las vacunas no utilizadas fueron a parar… al tercer mundo… sabe dios para qué.

¿Y ahora?, ¿a dónde irá a parar de nuevo el stock? ¿es el gen NDM-1 la respuesta? ¿se estará convirtiendo esto en la pescadilla que se muerde la cola?... o ¿en realidad se trata tan sólo de cortinas de humo alimentados por la hipocondría?... quizás una mezcla de ambas; es sólo mi opinión. ¿Quién será esta vez el “salvador” de la humanidad?: ¿Roche?, ¿GSK?, ¿Bayer?, ¿quién?... ¡hagan sus apuestas!.


A lo que vamos. Esta nueva amenaza (pónganle las comillas que quieran si lo desean) viene de la mano de un gen: el Nueva Delhi metallo-b-lactamase 1, contenido en especies pertenecientes a la familia enterobacteriaceae, un grupo de bacterias frecuentemente resistentes a diversos antibióticos, que altera otras bacterias (como las citadas posteriormente) volviéndolas resistentes a la mayoría de los antibióticos conocidos. Esta cepa bacteriana recibe el nombre de gen viajero porque afecta a los turistas occidentales (británicos, suecos, australianos, etc) que viajan a países subdesarrollados tales como la India, Bangladesh o Pakistán, frecuentemente a causa del llamado turismo estético.

Tras posteriores estudios a diversos pacientes, un grupo de investigadores descubrió hace un año (NDM-1 fue descubierto por primera vez en 2009) muestras de dicha cepa en bacterias de E. coli (a la izquierda) y de Klebsiella pneumoniae (abajo). Lo más importante de los resultados del estudio fue la constatación de que NDM-1 se localiza en el plásmido de las bacterias (estructuras de ADN que pueden ser copiadas y transferidas fácilmente a otras bacterias), lo que implica que esta bacteria tiene una amplia capacidad de diversificación entre diferentes poblaciones de bacterias.

Y aquí es donde está el problema, pues muy pocos antibióticos pueden combatir esta cepa y ya se han constatado casos de muerte como el de un paciente sueco que había estado ingresado en un hospital indio.

Respecto a muertes en países subdesarrollados, la cifra, como es evidente y cabe esperar, es incierta y además, las autoridades niegan las informaciones y acusan al periodismo sensacionalista de crear una falsa alarma. Sea como sea, a mí me parece evidente que las industrias farmacéuticas han encontrado (o creado) una nueva forma para seguir haciendo caja.


Para acabar, quisiera recoger las opiniones de algunos expertos:
  • El profesor Collignon, miembro de la Organización Mundial de la Salud, culpó de la aparición de las bacterias resistentes como el NDM-1 al abuso de los antibióticos en la medicina, agricultura y ganadería instando a que se controle su uso para evitar su difusión.
  • El profesor Timothy Walsh informa que en Europa se ha estado monitorizando e informando de la aparición de bacterias similares a lo largo de la última década. Y añade que las experiencias de países como Italia, Grecia o Israel ponen de manifiesto que estamos ante una amenaza hacia la salud pública de manera que, si no hay planes efectivos, ello podría minar todo el sistema sanitario.
  • La Sociedad Europea de Microbiología y Enfermedades Infecciosas (ESCMID) ha llegado a reconocer que es posible que no se disponga de antibióticos para tratar nuevas infecciones al menos en los próximos diez años, de tal manera que, es necesario que la comunidad médica y sanitaria ponga todo su empeño en controlar la difusión de estos patógenos.


Azulina

domingo, 25 de julio de 2010

¿COCHES DEL FUTURO?...O DE NUESTRO PASADO MÁS RECIENTE

Me propuse escribir este artículo a raíz de un mail que me enviaron en el que se recordaba que los vehículos eléctricos no son en absoluto inventos de este desorientado siglo XXI y esa realidad enfurece, pues si el cambio climático es evidente, ¿por qué quienes pueden no ponen de su parte y nos permiten disfrutar de esa maravillosa tecnología? la respuesta, a lo largo de este artículo.

Coches limpios del pasado:

EV1 Electric Vehicle 1 (a la izquierda): Fue fabricado por primera vez en 1996 por ¡General Motors! (sí, la misma compañía que fabricó los super contaminantes Hummer).
Así pues, ¿qué extraña razón empujó a la compañía a realizar semejante buena obra? pues bien, la causa es la ley llamada Zero Emision Vehicle Mandatory promulgada por el Estado de California. Sin em
bargo, GM tenía una carta escondida ¿la causa? Pues como suele decirse, “poderoso caballero don dinero”…

¡Qué lástima que no conozcan este otro refrán!: “el dinero es un buen sirviente pero un mal maestro”.

Y resulta que ese as bajo la manga era la artimaña de que los coches eléctricos sólo podían ser alquilados… ya verán cómo termina la historia. Bien, el colorín colorado era de esperar: los contratos de arrendamiento no fueron renovados y todos los coches fueron destruidos.

Mi opinión personal: por un lado la compañía quiso anotarse un tanto con la medida de fabricar coches ecológicos, y por otro lado, aprovechó la coyuntura para sacar algo más de tajada. Ahora mismo estoy recordando una frase que escuché en un anuncio de la serie Shark en la que uno de los personajes decía: “queremos salvar el planeta para volver a explotar todos y cada uno de sus recursos”… Nunca he visto esa serie, pero ¿trabajaría ese personaje para GM o para alguna otra despreciable compañía de la misma calaña?.

La resistencia ante este atentado contra la inteligencia humana se materializó en el movimiento Plug In America & DontCrush.com. Desde que iniciaron sus acciones hasta la actualidad han evitado que alrededor de 1.000 vehículos de los 5.000 que han fabricado entre las diferentes empresas de automóviles fueran destruidos y gracias a ellos continúan circulando.

Pero no sólo el EV1 fue destruido sino también otros modelos de otras compañías. De algunos de ellos hablaré a continuación. La destrucción abarcó los siguientes vehículos:
  • EV1 de GM (1997-2001)
  • Toyota Rav4 EV (1997-2003)
  • Ford Ranger EV (1993-2001)
  • Ford Think City (2001-2004)
  • Nissan Passadena Hypermini
Características técnicas del vehículo: se trataba de un sedán de dos plazas que llegaba a los 125 km/h y una autonomía de 130 km con la carga eléctrica completa de una noche, el coeficiente de fricción era de 0'19, pasaba de 0 a 100 en 9 segundos, contaba con aire acondicionado, elevalunas eléctrico, cerrojo centralizado, equipo de música de CD y radiocasete, parabrisas antirreflejo, luna trasera con sistema de descongelación, avisador de la presión del neumático y dirección asistida. ¡Vamos, ya quisiera yo un coche así!.

Hypermini (a la derecha): fabricado por primera vez en 1997 por Nissan, corrió la misma suerte que el EV1 porque tras la expiración de los contratos en 2006 todos los coches fueron recuperados y destruidos.

RAV4-EV (a la izquierda Tom Hanks en uno de ellos): Se trata de un 4X4. Las características técnicas son las siguientes: el motor es magneto con invertidor integrado y refrigerado por agua la potencia es de 45 Kw (61,2 CV) a 2.600 rpm, el cambio es automático, alcanzaba los 125 km/h, la autonomía era de 200 km, la batería recargable cada 10 h y contenía airbag y barras laterales de protección. La producción de la primera generación de este modelo se detuvo en 2003.

Ford Think City (a la derecha): tenía motor eléctrico refrigerado por agua y alimentado por baterías de niquel-cadmio recargables en cinco horas. Llegaba a los 90 km/h y su autonomía era de 85 km. Se comercializó por primera vez en 1998 y se dejó de fabricar en el 2002.

Lo triste del asunto es, como se ha visto, que los fabricantes de coches disponen de la tecnología y de las ayudas necesarias para producir vehículos de cero emisiones y sin embargo estamos como estamos.

Por poner unos ejemplos, BMW tiene un coche de hidrógeno desde hace una década y existe desde hace tiempo al menos un prototipo de motor limpio y eficiente. Se trata del motor Genepax que emplea vapor de agua y es capaz de mover un automóvil a 80 km en una hora con un litro de agua. Su mecanismo es muy similar al de un motor que emplea combustible fósil; la diferencia está en que Genepax emplea hidrógeno y produce 0 emisiones de CO2.

Sin embargo no todo es gris y actualmente avanzamos con pasitos cortos y espero que firmes. Ya hay “disponibles” en el mercado coches de hidrógeno y eléctricos que como mucho cuestan 30.000€ pero que con el paso de los meses irán descendiendo y espero que lleguen al nivel de los utilitarios de combustible fósil.

Algunos ejemplos son el leaf de Nissan, capaz de recorrer 160 km con una carga y que dispone de una toma rápida con la que se carga el 80% de la batería en media hora. Tiene 109 caballos de vapor y cuando se ponga a la venta conllevará una serie de ayudas económicas.


Recientemente, Mercedes anunció la primicia de un nuevo modelo eléctrico alimentado por pila de hidrógeno: el F-Cell.

Otro ejemplo, es el caso de Opel con su Hydrogen3, cuyo prototipo alcanza los 160 km/h y su rendimiento energético es superior al de los diesel: es del 36% mientras que el de los segundos se sitúa en torno al 22%.

Otra noticia interesante es que los principales fabricantes de automóviles se han unido para desarrollar y vender en 2015 coches de hidrógeno. Las firmas aludidas son: Daimler, Renault, Nissan, Honda, Toyota, Hyundai, KIA, Ford, General Motors y Opel.

Parece que me he desviado del tema pero no es así; desde aquí reitero mi denuncia pública hacia todas aquellas personas y entidades que nos impiden llevar una vida más sostenible. Mi denuncia a las petroleras que no se adaptan a los tiempos y no buscan la manera de pasarse a explotar otras fuentes de energía, a las familias árabes que monopolizan este sector y que no se dan cuenta o no quieren dársela de que ya no es lícito buscarse fortuna en detrimento del bien común, a los presidentes que no plantan cara a los demás inconscientes y no apuestan por energías limpias, a los fabricantes de coches que tienen muchos humos y mucha cara, pues, como se ha visto, la tecnología está disponible y puede que aún me haya quedado corta.

También hay que decir que la realidad que vivimos parece echarnos un cable. Pues es por todos sabido que el petróleo, afortunadamente, empieza a acabarse. Así, es fácil encontrar noticias que demuestran este agotamiento de una de las energías más sucias del momento. Recuerdo un artículo que me pasaron recientemente y que llevaba el título de: Oriente Medio disfruta de un auge petrolero, pero con moderación. Era de 2006 y empezaba recordando que precisamente los países productores de petróleo habían sido dinamizados gracias a su explotación y que su crecimiento se debía hasta el momento también a ello.

El artículo en cuestión comparaba la actitud de derroche extremo que esos países de Oriente Medio hacían en los setenta y ochenta con la cautela también extrema que mostraban con los beneficios ya en el siglo XXI.

Una frase en especial del artículo me hizo ver que no obstante vamos por el buen camino pues se decía: “los países son conscientes de que no pueden hacer las cosas como antes” comentaba Jennifer Keller, economista principal de la Oficina del economista jefe para la región de Oriente Medio y Norte de África y principal autora del informe.

Por lo expuesto, puede parecer que el petróleo al menos tiene una buena cara por cuanto que sacó hace unos años de la miseria a muchas regiones. Pero esta buena cara no es del todo tan buena ya que es sabido que el auge que experimentaron los países productores de petróleo no se reflejó plenamente en las economías menos prósperas de la región. Además, el informe al que hago referencia deja claro que en los últimos años la relación entre el crecimiento económico de los países aludidos y el precio del crudo ha disminuido considerablemente.

Las causas sugeridas en el informe son: las menores ayudas de los países ricos en petróleo, la reducción de las oportunidades laborales para los trabajadores árabes en el Golfo y la disminución de los flujos de remesas desde los países ricos en petróleo hacia aquellos con pocos recursos. Por otra parte, se recalca que el consumo de energía ha aumentado en los países pobres en recursos respecto de los niveles de hace unas treinta décadas y ahora deben importar mayores cantidades de un crudo más caro. Además, al igual que todos los demás países de la región, aplican subsidios al petróleo los cuales mantienen los precios de la gasolina y el diesel muy por debajo de los precios de mercado. “Los subsidios al petróleo constituyen una fuerte pérdida para todas las economías de la región de Oriente Medio, pero son difíciles de eliminar por razones políticas”, señala Mustapha Nabli, economista principal para Oriente Medio y Norte de África.

Y con esto, me despido. Saludos y hasta el siguiente artículo.

PD Recomiendo ver en youtube un documental que me recomendó una amiga, y que se titula la Era del Hidrógeno. Está en seis partes y empieza recordándonos datos importantes como que este elemento es el más abundante y que es empleado como carburante para, nada más y nada menos, que ¡los cohetes espaciales!.

También puede ser interesante ver el documental Who killed the electric car? donde se describe la historia del EV1. Está disponible también en Youtube, son 90 minutos en 8 partes.



Azulina